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Cultura de Resiliencia en las Organizaciones

Cultura de Resiliencia en las Organizaciones

Todos reconocemos que la primera prioridad que ha de asumir una organización es la salud, seguridad y bienestar de los miembros que la forman (stakeholders) y que tienen interés en su buen funcionamiento en todos los ámbitos: propietarios, accionistas, ejecutivos, directivos, empleados, clientes o proveedores. Esto es así en organizaciones empresariales, asociaciones, familias, pueblos o estados.

El entorno en que vivimos es cada vez más VICA, término utilizado para describir cuatro características que cada día se muestran con mayor presencia en las sociedades humanas del siglo XXI. Vivimos un mundo cada vez más volátil, más cambiante, todos los ciclos se han acelerado y los impactos que genera cualquier problema, fallo o desastre, afectan a mayor población en menos tiempo. Ello hace que el entorno resulte más incierto, hay muchas más variables condicionando nuestras vidas, nuestras fábricas, nuestros transportes o nuestros servicios. Nuestro entorno es en consecuencia cada día más complejo y más ambiguo.

Más allá de la pura supervivencia, la vocación humana es de prosperidad. En las sociedades del siglo XXI, esto aplica a la mayoría de las personas y a todo tipo de organizaciones.

En este contexto de más cambios, más rápidos y de mayor impacto, las “mejores prácticas” de gestión del cambio son imprescindibles y en todos los casos, apuntan siempre hacia la prevención, más que hacia la mera reacción.

En el proyecto RESINT de la Agencia Ejecutiva de la Cultura, lo Audiovisual y la Educación de la Unión Europea, se propone una reforma de la currícula de la enseñanza superior en lo relativo a la Gestión de la Resiliencia, utilizando sistemas inteligentes en Entornos Abiertos y Realidad Aumentada, siendo el objetivo del proyecto la definición de dicha reforma, tomando como campo de trabajo el complejo e impredecible contexto de las catástrofes ya sean naturales o provocadas por el ser humano.

El Profesor Bianchi, Catedrático de Economía en la Universidad de Bolonia y Coordinador del Proyecto RESINT, propone tres dimensiones de la resiliencia: el tiempo, el tamaño de la población y el nivel organizativo.

En la dimensión temporal identifica los tres momentos naturales y la acción consecuente: antes de la catástrofe (prevención), en el momento de la catástrofe (reacción) y después de la catástrofe (recuperación). En la dimensión del tamaño se trata con los niveles: local, regional, nacional y multinacional. Por último, en la dimensión organizativa, siempre desde el punto de vista de la educación, se plantea la educación individual y la de la organización como tal. Lo que en última instancia debe devenir en una cultura de la resiliencia dentro de la organización, ya sea una organización sencilla, una organización gubernamental o todo un pueblo como es el caso de Japón.

En el presente documento se plantea como mejor práctica a nivel organizacional la implantación total de una cultura de resiliencia que ayude a todos los miembros de la organización, empresarial o no, a estar motivados y orientar en todos los casos sus decisiones teniendo en cuenta como una alta prioridad la resiliencia de la propia organización y de sus miembros. Ello incluye la práctica preventiva en todos los aspectos de salud, seguridad y ética en el ámbito laboral.

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